"¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?"

Romanos 6:1-2

Notificación
  • No es posible inicializar la función de correo.
  • No es posible inicializar la función de correo.
  • No es posible inicializar la función de correo.
  • No es posible inicializar la función de correo.
  • No es posible inicializar la función de correo.
  • No es posible inicializar la función de correo.
  • No es posible inicializar la función de correo.
  • No es posible inicializar la función de correo.
  • No es posible inicializar la función de correo.
  • No es posible inicializar la función de correo.
Valoración de los usuarios: / 2
PobreEl mejor 
AddThis Social Bookmark Button

Según el calvinismo el ser humano no solamente comete pecado, sino que la totalidad de su ser es pecaminosa. Tal como lo dice el libro de Génesis: “Sus pensamientos eran de continuo solamente el mal”. Y, dado que somos totalmente corruptos, no existe en nosotros el deseo de elegir acercarnos a Dios y vindicarnos con Él.

Esta afirmación calvinista tiene mucho sentido ya que, como lo dijo Cristo: “el que hace pecado no viene a la luz para que sus obras no sean descubiertas”. Es por ello que la “luz” debe ir a ellos, a fin de que descubran sus malas obras.

La Biblia es muy clara:

"Como está escrito:

No hay justo,  ni aun uno; No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios."

Romanos 3:10-11 

Por ello es que Dios tuvo que dar ese primer paso. En los primeros capítulos del libro de Romanos, Pablo nos dice que Dios se dio a conocer al ser humano de tres distintas formas, por medio de: la creación, la ley (conciencia y la entregada a los judíos) y Cristo.

La primera me da testimonio de que hay un Dios, la segunda me dice que este Dios es Justo y que hay un Juicio por venir y el tercero -Cristo- muestra que hay forma de satisfacer la justicia de Dios sin padecer nosotros mismos el castigo.

Así que, como ninguno de nosotros buscó a Dios, Él se nos acercó para darnos a conocer Su Salvación. Sin embargo el calvinismo deja un detalle de lado: actualmente nosotros somos luminares en el mundo, somos los portadores (indignos en mi opinión) de la luz de Cristo y de la lámpara que nos es la Palabra de Dios. Así que en este momento, podemos ser intencionales llevando el mensaje de la Cruz por doquiera que vayamos.

Esto implica que no necesariamente Dios está actuando directamente -dando ese primer paso-al momento de presentar el evangelio a cada individuo. Él ya se acercó al ser humano en un momento específico de la historia. De la misma manera en que el sol no sale de noche cuando estamos buscando algo, Cristo no vuelve a dar ese “primer acercamiento” cada vez que presentamos el evangelio. Si buscamos algo de noche usamos lámparas, usamos la Biblia para mostrar qué fue lo que hizo Dios al buscar al pecador por medio de Cristo Jesús.

Si miramos bien observaremos que Dios nos buscó en un momento específico de la historia y que nos ha enviado al mundo para darlo a conocer, esto lo hacemos predicando Su Palabra y el mensaje de la Cruz. Ahora bien, una vez que el inconverso ha escuchado la exposición de la Palabra de Dios, el Espíritu Santo comienza a actuar convenciendolo de su pecado, de la justicia de Dios y del juicio que vendrá.

Esta obra del Espíritu no es una "obra especial" que Dios hace solamente en sus "escogidos", es la Obra del Espíritu Santo en el mundo (en todo el mundo).

"Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado."

Juan 16:7-11 [énfasis agregados]

En los siguientes artículos hablaremos de los "escogidos", "la expiación limitada", "la gracia irresistible" y "la perseverancia de los santos".

Falsas Doctrinas - Calvinismo