El calvinismo, basándose en algunos textos bíblicos, afirma que Dios ha elegido a algunos –desde antes de la fundación del mundo- para estar en Su presencia en Su gloria (cielo) y a otros para estar en Su presencia en Su ira (infierno).
Si bien esta “bíblicamente” respaldada (hay textos que específicamente hablan de estar “predestinados” y de ser “elegidos”) pone en tela de duda varios de los atributos de Dios, principalmente: Su Justicia y Su Amor.
Pone en duda Su Justicia ya que al afirmar que “Dios ha elegido” se dice que “ha aceptado a algunos”, atribuyéndole acepción de personas. Además de que, aún en las leyes humanas y terrenas, es imposible atribuir culpabilidad a cualquiera que no hubiese tenido posibilidad de elegir por sí mismo; esto haría injusto a Dios por condenar a otros al castigo eterno, sin otorgarles la posibilidad de elegir.




